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¿Cómo conseguir una traducción 100% profesional y exacta?

Los traductores suelen ser bastante buenos en adivinar el significado de palabras y expresiones. En QuickSilver nos esforzamos por evitar el uso de esta «habilidad». Pero, ¿por qué sucede esto?

En general, los traductores cualificados cuentan con un título universitario que incluye asignaturas con teoría y prácticas de traducción y todos ellos han aprobado exámenes de este tipo. En un examen de traducción, por lo general, no se tiene ningún diccionario ni acceso a Internet o a otros recursos de investigación. Esto hace que acaben siendo bastante buenos adivinando significados. Aprueban el examen si la mayoría de sus respuestas son correctas y la puntuación supera el 70%. Sin embargo, enla traducción profesional, una tasa de precisión del 70% es totalmente inaceptable.Incluso en los ejercicios de clase, a los estudiantes se les obliga a no compartir ideas, no copiar, no preguntar a los demás y, en general, a no «hacer trampa». Todo esto es perfectamente comprensible en el contexto de la enseñanza universitaria, donde el profesor tiene que saber hasta dónde llegan los conocimientos del estudiante sin ayuda de nadie.

Desafortunadamente, algunos traductores nunca pierden los hábitos adquiridos con tanta diligencia, hasta el punto de no realizar las investigaciones pertinentes y mostrarse reacios a hacer preguntas, ya que sienten que es bueno ahorrar tiempo. En QuickSilver animamos a todos nuestros traductores a que nos pregunten si hay algo que no entienden o si no logran encontrar la traducción adecuada. Por lo general, les respondemos a ellos directamente usando nuestros conocimientos lingüísticos, o debatimos la cuestión con el cliente o el usuario final. La renuncia a hacer preguntas, a pesar de que éstas ayudan siempre a conseguir una traducción de mejor calidad, parece basarse en el temor a infravalorar al traductor si demuestra que no lo sabe todo.

A decir verdad, en QuickSilver valoramos a nuestros traductores, entre otras cosas, por su disposición a hacer preguntas, y, qué duda cabe, jamás les restaríamos puntos por ello. Una buena traducción es a menudo el resultado de un proceso de colaboración y resulta siempre fundamental «saber cuándo no sabes algo».

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