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Traducción económica y financiera

 

  • planes de negocios
  • contratos
  • acuerdos de confidencialidad
  • informes anuales
  • hojas de balance
  • cuentas de pérdidas y ganancias
  • informes de auditoría
  • documentación de diligencia debida

La actual recesión ha generado muchas nuevas oportunidades, sobre todo en los mercados emergentes, pero la competencia es feroz tanto a nivel local como internacional. La alta calidad de las traducciones y la documentación multilingüe podrían marcar la diferencia entre el éxito y el fracaso en un nuevo mercado.

QuickSilver Translate está en contacto con todas las novedades del mundo de las finanzas y los seguros. Si trabajas con fondos de cobertura, derivados o reaseguros, QuickSilver puede responder a tus necesidades de traducción de manera precisa y eficaz, y garantizar la máxima calidad posible en la traducción.

La importancia de trabajar con un proveedor de servicios lingüísticos especializado en el sector económico y financiero no puede subestimarse. Tomemos un ejemplo: “bad debt management”. Cualquiera con experiencia empresarial sabe que esta expresión significa “gestión de deudas incobrables”, y que una deuda incobrable es una cantidad de dinero que se debe a una empresa y que es improbable que se pague.

Además, hemos visto esto traducido al español como “mala gestión de deudas”, lo que básicamente significa “bad management of debts”. No hay nada en la sintaxis inglesa que nos indique que el adjetivo se refiere a “debts” y no a “management”. Solo un especialista puede resolver este tipo de problemas, los cuales abundan en el mundo de la traducción.

QuickSilver cuenta con amplia experiencia en responder a los retos a los que se enfrentan las compañías que subcontratan en otras partes del mundo, tanto en términos de coordinación interna de la compañía, como con el cumplimiento de los diferentes sistemas legislativos.

La traducción de documentos económicos y financieros requiere un alto grado de precisión y fidelidad al texto original: incluso la imprecisión más pequeña podría potencialmente tener serias implicaciones en las decisiones empresariales.

Es fundamental que los traductores tengan un amplio dominio de la terminología legal actual tanto en la lengua origen como en la lengua meta. Si alguna de estas lenguas se habla en más de un país, el traductor debe ser consciente de los usos específicos que puedan existir, o no, en cada región.

Una traducción de poca calidad a menudo cometerá errores en, por ejemplo, la diferencia entre un “billion” de Reino Unido o de Estados Unidos, un punto o una coma decimal, o la conversión métrica al sistema imperial.

Se considera una buena práctica comprobar las cifras de un documento económico (de hecho, de cualquier tipo de documento) como parte del proceso de traducción, corregir cualquier error obvio que pueda haber y consultar al cliente sobre otros menos obvios. Una consecuencia curiosa de esto es que un proveedor de servicios lingüísticos terminará con varias traducciones sin errores del mismo texto original, ¡el cual está plagado de errores!

 

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